La Revolución rusa

Autor: Rosa Luxemburgo
Prólogo: Hannah Arendt
Traducción: Antonio López y Roberto Ramos
ISBN: 978-84-946557-0-8
PVP: 14,90 €
Edición: 1ª, abril 2017
Encuadernación: Rústica con solapas
Páginas: 144
Dimensiones: 13 x 21 cm


Leer un fragmento del libro


«Toda institución democrática tiene sus límites y deficiencias, algo que comparte con el resto de las instituciones humanas, pero el remedio de Lenin y Trotski, la eliminación de la democracia como tal, es peor que la enfermedad. […] La libertad solo para los partidarios del Gobierno, solo para los miembros de un partido —por muy numerosos que estos sean— no es libertad en absoluto. La libertad es siempre y exclusivamente libertad para quien piensa de manera diferente.»

Antes que Orwell y Koestler, antes incluso que Victor Serge, estuvo Rosa Luxemburgo, una firme defensora de la democracia y, en palabras de Schumpeter, «una de las críticas más implacables de las prácticas bolcheviques». El carácter polémico y visionario de este sorprendente texto, escrito en la cárcel en 1918 y publicado de manera póstuma, se comprende fácilmente si tenemos en cuenta que, hasta la Gran Purga de finales de la década de 1930, la fascinación occidental por la Revolución rusa era incluso mayor que la actual. Como el propio Koestler recordaba en sus memorias, hasta entonces todavía no era posible «descubrir la realidad que se escondía tras el mito»; incluso «algunos liberales moderados que desdeñaban a Marx y aborrecían la violencia regresaban de una visita guiada por Rusia con una actitud cambiada y cordial hacia “el gran experimento soviético”». Pues bien, Rosa Luxemburgo no solo vislumbró en 1918 la futura deriva totalitaria de dicho experimento, sino que además alertó de los peligros del nacionalismo, por lo que el presente ensayo cobra una renovada vigencia.

«Me gustaría creer», dice Hannah Arendt en el prólogo, «que todavía hay esperanza de un reconocimiento tardío de la figura y la labor de Rosa Luxemburgo […] “Su pensamiento pertenece allí donde la historia de las ideas políticas se enseña con rigor”».

Rosa Luxemburgo (Zamość, 1871-Berlín, 1919), teórica política marxista y revolucionaria comprometida con la democracia, fue una de las figuras más destacadas de la izquierda de principios del siglo XX.

Nacida en el seno de una familia polaca de origen judío, estudió derecho y economía política en Zúrich y desempeñó un papel destacado en el Partido Socialdemócrata de Polonia (SDKPIL). En 1898 obtuvo la nacionalidad alemana y se trasladó a Berlín, donde se unió al Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD) y participó activamente en el debate sobre el futuro del socialismo, defendiendo, junto con Kautsky, la ortodoxia marxista frente al revisionismo de Bernstein. Asimismo, abogó por un internacionalismo pacifista y encabezó la oposición a la Primera Guerra Mundial, motivo por el que fue detenida y se distanció de la línea oficial del Partido Socialdemócrata, que había apoyado la entrada de Alemania en la guerra. Junto con Karl Liebknecht creó la escisión del partido que se convertiría en la Liga Espartaquista y tres años más tarde en el Partido Comunista Alemán (KDP). Tras el frustrado alzamiento revolucionario de enero de 1919, que ella consideró un error pero terminó apoyando, fue asesinada por las fuerzas paramilitares.

Entre sus obras destacan Reforma o revolución (1900), Huelga de masas, partido y sindicatos (1906) y La acumulación del capital (1913).